Decirle SI a la Paz

paz

Hace un poco más de 15 días explotaron de forma controlada tres artefactos explosivos (petardos creería yo) a menos de 500 metros de mi casa, una zona residencial de estilo bohemio en la que nunca pasa nada.

Esa mañana después de escuchar las dos primeras detonaciones que fueron más suaves, seguí con mi rutina mañanera previa al trabajo. Mi tía que vivía en el mismo lugar que yo, llamó al teléfono fijo y cuando conteste me reprochó enojada no haber contestado las cinco llamadas perdidas en mi celular. Pensé entre mi que estaba siendo exagerada aún más cuando ella fue la que le preguntó a la policía misma esa mañana que era lo que pasaba. Después entendí su reacción.

Entre 1988 y 1993 la Colombia urbana vivió una de sus épocas más difíciles debido a que Pablo Escobar bombardeó sin cesar las principales ciudades del país; Bogotá, por ejemplo,  fue blanco de 12 bombas durante su reinado de terror, mi mamá y mis tíos vivieron cerca de un cajero al que le pusieron una bomba y aún se acuerdan a la perfección el sonido de la explosión, cómo temblaron las ventanas y la desesperación, en una época sin celulares, de no saber donde estaban los otros, no en vano mi mamá y mi tía se aterrorizan ante la palabra bomba, explosión o petardo y se cambian de acera cada vez que ven un paquete negro en el andén,  actitudes pequeñas que les quedan como recuerdo de esa época tan oscura para el país.

Incluso yo que no viví hechos tan traumáticos, pero que crecí escuchando sin piedad cómo a diario los noticieros informaban sobre cifras de guerrilleros o militares muertos en combate, carros bomba, pescas milagrosas y demás, cada vez que escucho que detonaron un artefacto explosivo mi cerebro, de forma automática, piensa cuál de los muchos grupos la puso y cuantos muertos habrá dejado. La semana pasada por la radio anunciaron que habían puesto un petardo en las instalaciones de una EPS, que ningún grupo armado la reclamó, pero de inmediato una voz en mi cabeza se despertó preocupada de que quizá ese periodo tan explosivo se repitiera.

Hace unos años me visitaron  unos amigos extranjeros quienes se sorprendían por el contenido tan violento de nuestros noticieros, mientras que para ellos eran increíbles los números de heridos y muertos que dejaban los combates, para mi era otra de las cosas que pasaban a diario en mi país. Para mi eso era ‘normal’.

Sin embargo, lo que yo y muchos colombianos considerábamos como normal no está más lejos de serlo, hoy en día me sorprendo de la forma cómo hemos naturalizado el conflicto armado y los diferentes hechos violentos que se dieron en él y me aterroriza darme cuenta lo insensibles que nos hemos vuelto frente al dolor ajeno, ya no es sorpresa escuchar sobre masacres y desapariciones, ya no se nos pone la piel de gallina facilmente cuando leemos las historias que ha dejado atrás la guerra y se ha deshumanizado tanto al otro que difícilmente se ve ex combatiente de algún grupo armado ilegal como algo más que un ser vivo, de ahí que algunos se alegren cuando escuchaban que habían matado a X número de guerrilleros.

Es por esto que pienso votar SI este 2 de octubre, porque no quiero que como yo, mi hermano pequeño o las futuras generaciones piensen en todas las posibles cosas malas que puede desencadenar una bomba, porque quiero que las futuras generaciones sean capaces de verse unas a otras como seres humanos y no como enemigos o animales que tienen que ser exterminados, porque no quiero que este temor que me lo transmitieron a mi ellos también lo tengan y sobretodo porque quiero que sena capaces de sentir el dolor ajeno así el otro este a kilómetros de distancia, porque quiero que ellos tengan las oportunidades de maravillarse y aterrorizarse que quizá yo no tuve.

Reconozco que de ganar el SI, Colombia no va a hacer PUFF y de repente tendremos paz, porque el camino que nos espera si es largo y requiere trabajo y esfuerzo de todos los colombianos, ya que por acción u omisión, todos hemos sido responsables de construir esta historia colectiva; pero si creo que como país y como ciudadanos que podemos votar tenemos el deber de tomar esta oportunidad y abrazarla por completo, no sea que en unos años nos arrepintamos porque tuvimos la oportunidad de cambiar el país, pero no fuimos lo suficientemente valientes para hacerlo.

 

¿Es el labial rojo una invitación?

Diariamente camino de mi casa al trabajo, un trayecto de aproximadamente 30 minutos, tengo una ruta definida y el barrio es lo que en estándares de muchos se considera normal. Ayer mientras iba hacia la oficina desde un carro un hombre, de 40 años o más, me gritó “Uy mami quisiera cogerme esa boquita” y aceleró el carro antes de que yo, pasmada por la vulgaridad y violencia de su ‘piropo’ alcanzara a reaccionar.

Inconscientemente me puse a pensar que había hecho yo para ‘ganarme’ el piropo, era consciente que de ninguna manera lo había incitado, pero aun así quería saber por qué. Así que me puse a revisar mi atuendo, iba en su mayoría de negro, no llevaba escote ni minifalda, prendas con las que erróneamente muchos, en esta sociedad machista y patriarcal, creen que las mujeres ‘incitamos’ este y otro tipo de comportamientos, por lo que pensé en el piropo y caí en cuenta de que ese día estaba usando un labial color vino y quedé desconcertada. ¿Enserio me había dicho eso tan vulgar por el color de mi labial?

Me pareció absurda y desconcertante la situación pero no lo dejé ir, recapitulé días previos para ver si lo que acaba de descubrir se aplicaba para todas las veces que en los últimos meses me habían dicho algo vulgar. Con horror descubrí que era verdad, cada vez que alguien me soltaba un ‘piropo’ de esos era porque estaba usando un labial de un tono fuerte y que la mayoría esos comentarios provenían de hombres cuarentones o viejos verdes y no de aquellos, que han sido estereotipados como lanza piropos, como los obreros, es más en mi caso han sido los que están construyendo un edificio por donde camino, a los que les ha valido madres si paso frente a ellos usando labial rojo.

Es ilógico que ahora el color de nuestros labios nos haga objetivos de este tipo de comentarios burdos que violentan a la mujer de muchas maneras, es absurdo que ahora tengamos que pensar que si queremos evitar este tipo de cosas no podemos usar labial rojo, ¿hasta allá ha llegado el machismo? OJO no digo que lo debamos hacer, yo no lo he hecho ni lo pienso hacer. Sin embargo me pregunto porqué lo hacen, acaso se sienten más machos sabiendo que causan incomodidad en la mujer o enserio esperan que alguna de nosotras responda con una sonrisa y los brazos abiertos, muchas de nosotras o hemos empezado a responderles o nos hemos hecho maestras en ignorarlos, aún así para mi, esta nueva fuente de provocación de piropos, significa para muchas guardar en lo más profundo de sus cajones los labiales fuertes para no tener que aguantar uno o mas momentos de incomodidad en la calle, significa una menor libertad y gobernabilidad sobre nuestros cuerpos, cada vez somos juzgadas más y nuestras opciones sobre como nos queremos ver o vestir se ven reducidas por este tipo de comportamientos que no hacen mas que promover la sumisión si se quiere ‘vivir tranquilas’ manteniendo ese machismo asfixiante que a todas nos tiene cansadas. Me horroriza pensar que hay mujeres que si lo están haciendo para evitarse esa sensación que te desnudan con la mirada.

Mucho se ha hablado sobre como combatir esto, algunos les dicen se pongan en nuestro lugar, pero francamente me parece imposible, son contadas las veces que una mujer dice comentarios burdos; otros han dicho que piensen en que son sus madres, hijas, hermanas y demás miembros de sus familias y otros como yo exigimos respeto porque somos seres humanos y lo merecemos. Pero en vista de que eso poco les importa les sugiero que piensen como se sentirían sus madres al escuchar que un desconocido, después de morbosearla con la mirada les diga “quisiera abrir esas piernas para ver los tesoros”. 

Unas amigas en la universidad hicieron un proyecto para estas situaciones, en Ellas También Piropean quisieron voltear todo el tema de la objetivación de la mujer, intentaron objetivar hombres para que se pusieran en nuestros zapatos y por un momento entendieran como nos sentíamos, así que recolectaron los piropos más vulgares para hombres que encontraron y los imprimieron en tarjetas que las repartimos por toda la universidad, los hombres a los que se las dimos se sonrojaron o se incomodaron tanto que se alejaron sin saber que hacer. Hoy el proyecto evolucionó y se convirtió en su tesis de grado con el nombre de Ahórrate el Piropo, les dejo la página en Facebook por si lo quieren revisar.  https://www.facebook.com/AhorrateElPiropo/?fref=ts

Después de mucho pensar decidí escribir esto para que pensáramos que diablos nos pasa como sociedad para llegar a este punto y segundo porque tenemos toda la libertad para ir por la calle usando el labial del color que queramos sin miedo a las palabras de los otros, porque así como ellos, nosotras también nos merecemos caminar tranquilas.

Mujeres tengan la respuesta preparada: “¡OIGA RESPETE!” por si algún día mientras van por la calle con su labial rojo les sueltan un piropo de esos.

Quien quita que con el tiempo nos empiecen a respetar enserio.

 

Saga Friend-zoned – Belle Aurora

Hola Amores como están hoy les traigo la reseña de una saga que me encantó, tuve un par de diferencias con alguna parte de los libros pero la recomendaría con los ojos cerrados.

Tengo que empezar por decir que no es el primer libro que leo de esta autora y todos ellos me han encantado con locura, porque tiene una facilidad increíble para crear personajes muy reales que podemos amar con locura y con una caracteristica muy importante: que no son perfectos.

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Nikolai Leokov never thought he’d fall in love with the only girl he’s ever befriended.

Valentina Tomic has issues with commitment after the ultimate betrayal.

When Tina decides to make broody Nik’s day better, she never thought she would end up friends with the hard man.

Nik has never had a woman be so affectionate to him without expecting something in return.

Nik and Tina cordially invite you to read Friend-zoned.

A story of friendship, humour and love.

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Este es el primer libro de la saga cuyos protagonistas son Tina y Nik, desde las primeras diez páginas la autora me sacó más de una carcajada con las ocurrencias de esta mujer, como esta narrado desde el punto de vista de los dos me encantó porque podía ponerme en los zapatos del otro y juzgarlos con propiedad (sip, a veces puedo ser bien criticona) y es una de las cosas que más valoro en los libros como estos que tienden a ser muy dramaticos (porque a las mujeres a veces se nos va la mano en drama) o a ser muy rosas por momentos y ver el rosa estilo chico de Nik fue sumamente divertido.

Los personajes principales son sólidos sus motivaciones son claras y actúan de acuerdo con sus personalidades, no son increíblemente complejos de eso que va la mitad del libro y no sabes que los mueve, por el contrario aunque te va soltando información sobre sus vidas a medida que avanza la historia jamás estas en blanco. Tina tiene un sentido del humor increíble, su cabeza en una locura completa y es un amor, yo quiero tres amigas como Tina porfavor!!! y no es la típica debilucha cabeza hueca sino que se sabe valer por sus medios como una mujer moderna, a medida que iba leyendo la comenzaba a admirar pero también me dieron ganas de agarrarla a coscorrones porque fue cabeza dura en muchas ocasiones, aunque no me desesperó como el 80% de las protagonistas femeninas de este tipo de libros.

Nik (quiero tres para llevar, gracias!) es increíble, lindo, tierno (ya se lo que piensan, típico man de los libros que no existe) bueno para no aburrirlos tiene muy buenas características, muy buen cuerpo, pero no es una perita en dulce porque ha sido un jugador durante mucho tiempo y aunque es muy buena persona con Tina también es muy cabeza dura y hay una razón detrás de su conflicto para aceptar como se está sintiendo. Leerlo también fue divertidísimo, su shock inicial ha sido mi escena preferida durante mucho tiempo.

La historia tiene un montón de personajes pero así como los protagonistas son muy sólidos, tanto así que en ningún momento confundes a unos con otros porque todos tienen personalidades bien definidas, quizá la que se me pierde un poco es mimi, pero ahí vamos. Natalie es la mejor amiga de Tina y está loca (literalmente) enérgica siempre agarra el toro por los cuernos y no es que sea muy dulce, Lola, mimi y los chicos y OMG son ¡los chicos! ya quisiera yo encontrarme con una familia con estos hombres bien portados, sexys, divertidos, etc (sii me enamoré de todos lo admito) el ritmo de la historia fue bueno, en ningún momento se torna aburrida y tampoco te sobrecargan con un sobreanálisis de las emociones o una descripción super especifica de los lugares, que va muy bien porque como todo el tiempo esta pasando algo y como el lector puede ver la construcción de las relaciones, nosotros junto a los protagonistas vamos llegando a las mismas conclusiones y a los mismos sentimientos.

Lo que no me gustó

No los voy a spoilear pero me parece que los dos sucesos de la parte final del libro son muuuucho, con que la autora me dejara un problema yo estaba feliz, pero uno y después otro como que me pareció algo exagerado y un nuevo giro completamente innecesario, pienso que la primera situación se pudo desarrollar de otra manera.

la llegada del ex de Tina: les explico es como que el hombre entra al cuarto, dice hola, todos lo odian y ¡Pum! él se va, no le aporta ni le quita nada a la historia más que una reconfirmación de que era un completo desgraciado.

Por ultimo el hevho de que Nik hubiera pertenecido a la mafia rusa pues la autora lomusa pero creo que el personaje puede funcionar bien sin ese detalle que no hace otra cosa que ser um cliché de hombre guapo, buena persona pero con un lado oscuro y peligroso.

Todo el tema de la mafia y las bandas fue lo que me pareció menos verídico en la historia y lo que me costó más creer.

Pero como les dije es un libro que si se quieren divertir un rato y emocionar otro rato tienen que leerlo, les garantizo que le les va a encantar.

Besos!!

Crimson Bound – Rosamund Hodge Review

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Hola a todos!! estoy de regreso, han sido unos meses algo locos con todo lo de mi tesis pero les traigo un par de regalitos para compensar mi ausencia.

When Rachelle was fifteen she was good—apprenticed to her aunt and in training to protect her village from dark magic. But she was also reckless— straying from the forest path in search of a way to free her world from the threat of eternal darkness. After an illicit meeting goes dreadfully wrong, Rachelle is forced to make a terrible choice that binds her to the very evil she had hoped to defeat.

Three years later, Rachelle has given her life to serving the realm, fighting deadly creatures in an effort to atone. When the king orders her to guard his son Armand—the man she hates most—Rachelle forces Armand to help her find the legendary sword that might save their world. As the two become unexpected allies, they uncover far-reaching conspiracies, hidden magic, and a love that may be their undoing. In a palace built on unbelievable wealth and dangerous secrets, can Rachelle discover the truth and stop the fall of endless night?

Inspired by the classic fairy tale Little Red Riding Hood, Crimson Bound is an exhilarating tale of darkness, love, and redemption.

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Así que aquí vamos:

Crimson Bound me llamó la atención por dos cosas: la primera fue su portada, tiene unos colores que contrastan muy bien y que dejan el misterio de a donde llevarán esas interminables gradas, es realmente una portada hermosa y llamativa y al ser una persona visual las portadas de este tipo me causan curiosidad.  La segunda razón fue que me gustan las remasterizaciones sobre los cuentos clásicos y este de Caperucita roja me pareció prometedor porque quería saber donde le iban a poner el romance.

La historia es novedosa, un mundo mágico donde hay los marcados por el bosque que es una entidad malévola, lo cual me llamó mucho la atención, quería saber que había sido de la vida de Rachelle, cuando se volvió vinculada de sangre, es decir que tiene poderes, puede ver el bosque y combatirlo, porque hay todo tipo de bestias en él y lo que los perturba a todos ha tenido que asesinar una y mil veces para sobrevivir. Les confieso que me llevé una sorpresa porque más que magia oscura al corte de la magia de las brujas que me imaginé, me topé con el poder oscuro de un ser omnipresente en el que nadie cree y al cual Rachelle tiene que vencer. Como personaje me parece interesante porque es realista, fuerte, tiene humor negro algo divertido y sobretodo esta muy torturada por la culpa de su pasado, me gusta que tenga un objetivo claro y no se deje nublar por el corazón pero esta tan cegada por su misión que puede ser exasperante.

Cu coprotagonista es Armand que es dulce como él solo, bueno, honesto un caballero que no mata ni una mosca pero a quien todos ven como un santo porque sigue vivo a pesar de ser marcado, como lo hizo es un misterio buena parte del libro y así como la protagonista yo también dude de la veracidad de sus actos porque como me pintaron el bosque NADIE se salvaba de él.

Hay dos antagonistas más: La mejor amiga de Rachelle, una humana que es un respiro en medio de personajes con carácteres tan fuertes y Erec quien a veces parece más protagonista que Armand y en quien nunca confíe porque era demasiado en todos los aspectos, cuando lean el libro lo entenderán.

Lo que me gustó:

Uno en este libro no sabe quien es el malo de la historia lo cual es bueno porque te sorprende cuando se revelan las intenciones de los personajes pero también confunde mucho.

Es un mundo algo nuevo por lo que estaba intrigada por la leyenda a la que está entrelazada la historia y los poderes y debilidades de estos personajes.

El giro de la aguja, no los voy a spoilear pero si lo leyeron me entenderán, les juro que por un momento lo creí todo perdido, dije como ya ¡aquí fue! era Rachelle pero ese y otro giro importante con Erec son de las cosas que más salvaría del libro.

Lo que no me gustó:

Personajes como Erec se robaban el protagonismo de Armand, porque tienen personalidades tan fuertes y están TAN presentes en toda la historia que parecen los protagonistas.

SPOILER AQUI: (LO PONGO PORQUE ENSERIO ME DISGUSTÓ DEL LIBRO)

El amor entre Rachelle y Armand surge literalmente de la nada. Ella lo odia y desconfía de él la mitad del tiempo porque la otra mitad está ocupada buscando la espada y de repente con un beso se da cuenta de que lo ama de repente. Lo siento pero nunca vi la transformación del odio al amor, ni siquiera pasaron por una amistad sino que era una relación de puro interés y que me salga con un vi sus ojos y fue amor a primera vista ya no me cuadra de a muchos.

Hay muchas descripciones de los lugares y no todas ellas son necesarias para la historia y se vuelve un poco tedioso que me describan cada una de las rosas de los cuartos.

Por último narración del libro esta en su mayoría bien pensada, a que me refiero con esto, hay capítulos que son pedazos de una leyenda o una canción, sabrá Dios porque pueden ser las dos y después viene el capítulo de la protagonista, al principio no entendía porque o como me ayudaba a la historia porque casi siempre era la voz en presente pero uno sabía que la que hablaba estaba muerta, pero creanme esto al final del libro todo tiene sentido, excepto ese amor ¡enserio me indignó!

Es un libro mayormente entretenido, no lo recomendaría a todos ni a ojos cerrados pero si quieren leer una nueva historia de Caperucita roja, podrían intentarlo con este a ver que les parece.

Besos!!

Naciendo con los dioses en la ciudad

Hola Queridos, les cuento que esta no es una reseña de ningún libro sino que es una crónica que escribí hace algunos meses sobre una mujer muy especial que es una partera urbana aquí en Bogotá, para no aburrirlos la experiencia de conocerla fue maravillosa y quise compartir este texto con ustedes, porque me pareció interesante que conozcan otras cosas y para que me lean de vez en cuando haciendo algo que no sea criticar un poquito el trabajo de los demás.

Sin más aquí se los presento.

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El oficio de partera ha sido dejado de lado por la sociedad durante mucho tiempo, pero mujeres como Alejandra Montes lo han retomado reinventándolo por completo.

Mientras caminamos a través del páramo de Matarredonda rodeados de frailejones y de una suave llovizna que nos baña de a poquito, la vida proveniente de la pacha mama se extiende ante nuestros ojos y los pétalos rojos de las flores en un mar verde y gris atraen las miradas. Alejandra lidera el camino hacia la laguna en donde con ofrendas se le encargarán a la divinidad, que protege aquel páramo, los partos venideros.

Alejandra Montes Serna es partera urbana desde hace seis años, se acercó a este camino ancestral porque una de sus hermanas se quitó la vida durante el post parto, suceso que la llevó a preguntarse por la feminidad y por los procesos que enfrentan las mujeres durante el embarazo. Para ese entonces ella estaba terminando filosofía por lo que intentó entender esto desde su campo de estudio, pero fracasó porque todos ellos hablaban desde una perspectiva masculina. Entonces volvió a las raíces y contactó con un taita que no solo le enseño el arte de curar con las plantas sino también que le mostró su camino, “en una ocasión estaba tomando medicina, el yagé, y él me mostró lo que yo iba a ser, me mostró que yo me iba a convertir en una partera y yo no me lo podía creer, porque en ese momento yo estaba desconectada de todos mis procesos femeninos”, admite con una sonrisa. Desde ese momento decidió seguir el camino que los dioses le habían mostrado y viajó por toda Colombia durante seis años preparándose con distintas comunidades, estuvo en la Sierra Nevada, en las tribus indígenas del Cauca y también en el Chocó, aprendiendo el oficio con las parteras de estos grupos, ya que “el oficio de parteras se hace observando, no tanto se hace desde la racionalidad sino de los sentidos y de la intuición.” 

Cuando se sintió preparada volvió a la ciudad dispuesta a llevarles a las madres una alternativa diferente para tener a sus hijos, “es importante saber que el parto no es solo un evento fisiológico, el parto es un evento espiritual energético emocional que prepara a las mujeres para sostener una familia, para poder hacerse cargo del crecimiento de sus hijos”, es por eso que cada parto es preparado de forma individual porque tienen exigencias diferentes, a veces se requieren más plantas para calmar el dolor, pero en otros casos se requieren más canticos para calmar el alma y esto es precisamente por qué muchas madres prefieren este proceso sobre un parto tradicional en una clínica, porque en el parto en casa el único que decide cuando inicia y cuando acaba es el bebé y el propio cuerpo de la madre, a mí no me gusta que haya un protocolo para recibir dos millones de niños, porque cada niño es diferente, y cada conexión de la madre con su bebé es diferente. Agilizar el parto para mí no tenía sentido, porque yo quería que ella naciera el día y a la hora que tenía que nacer” afirma Angélica Echavarría quien tuvo a Valentina siete meses atrás en un parto que duró 26 horas.

El proceso de parto no tiene tiempos específicos pero puede durar de 12 a 36 horas dependiendo de la mujer, por eso es necesario que ella se encuentre en un ambiente cómodo, que esté tranquila y no se sienta presionada en ningún sentido. Todo este tipo de prácticas se inscriben dentro de un movimiento a nivel mundial para promover un parto humanizado, que significa que tanto la mamá como el bebé sean atendidos en condiciones que garanticen su comodidad para que el parto se de en un entorno familiar, en donde a diferencia de las clínicas, los padres tienen total control de las decisiones y ellos deciden como quieren que sea el proceso, con un canal totalmente abierto de comunicación entre ellos y el médico o la partera y reconociendo que los padres son los verdaderos protagonistas en el nacimiento, “lo que pasa muchas veces, lamentablemente es que a ella nada más nacer la separaran de mí la separaran de mí y está clínicamente demostrado, que es absolutamente dañino para ella. La ciencia ya ha demostrado que cuando ella se separa de mí, y sobre todo en esos momentos, se le activan los mecanismos de defensa como si hubiera algún peligro y entonces ella va creando conexiones cerebrales de miedo y eso tiene repercusiones en índices de violencia me dice Amagoia quien le está dando pecho a Amalur, mira por un momento a su esposo y agrega: “más que un parto en casa nosotros recomendamos un parto humanizado y una gestación consciente. Saber que cada uno de nosotros puede tomar las riendas de la gestación, de cómo quiere que sea el parto, de cómo quiere que sea la crianza y para nosotras las mujeres eso es súper importante porque nos empodera.”

Alejandra me mira fijamente con sus ojos verdes con toques de miel llenos de esa sabiduría ancestral de las abuelas y de la madre tierra mientras continúa diciendo “Manu, las mujeres paren a sus hijos, pero también paren las emociones que los niños van a sentir y allí hay un gran poder” y es por esta razón que su labor va más allá ayudar a traer una vida al mundo, Alejandra no solo se centra en el parto sino también en los meses previos y posteriores a él, en los cuales junto a los padres trabaja la parte emocional, los miedos, las frustraciones, la carga histórica y familiar que llevamos las mujeres y también las dudas acerca del proceso que los futuros padres puedan llegar a tener, nosotros hicimos talleres de cuidados del bebé, cuidados de la mamá, lactancia, respiración, canto carnático que se trabaja para el proceso de parto, meditación, masajes, pero lo más importante y trascendental del acompañamiento ha sido la terapia, trabajar mucho a raíz de ir conociéndonos, síntomas que yo tenía, fuimos trabajando toda la parte emocional. A las mujeres el estado de embarazo nos aflora muchísimas emociones, muchísimos sentimientos que están guardados en el subconsciente”, dice Amagoia mientras acomoda a su pequeña Amalur, quien nació en diciembre, en sus brazos. En Matarredonda estamos frente a una pequeña laguna cubierta por una fina capa de niebla que se dispersa cada vez que Alejandra fuma su tabaco, su cabello negro y rizado se agita con el viento, la lluvia por ahora ha parado y la partera se empieza a arreglar para comenzar el ritual. Una falda azul con flores rojas estampadas cubre ahora su pantalón, en la cintura tiene envuelto un cinturón rojo tejido a mano en alguna tribu indígena y la pluma verde que cuelga de su oído derecho se agita con el viento. El ritual ha comenzado, todos estamos sentados en circulo, en la mitad de él reposa un pañuelo con diseños rojos, morados, naranjas y verdes, sobre el descansa el cuchillo de obsidiana, ocho rosas y una vela rojas, un puño de semillas naranjas, el saco donde guarda el tabaco y un pequeño tarro donde reposa un líquido rojo. Danny una de sus aprendices comienza a cantar mientras Alejandra nos habla de nuestra conexión con la tierra y encarga a las mujeres que pronto van a parir para que sus hijos lleguen a este mundo rodeados de luz y de amor, Dany y ella cantan un poco más alguna canción en portugués sobre la tierra. Todos nos levantamos y nos acercamos al borde de la laguna, Alejandra lanza los pétalos, alguien más derrama un poco de la sangre menstrual contenida en el tarro y yo lanzo un poco de tabaco haciéndole mi propia ofrenda a la laguna. Más tarde cuando le pregunto a Alejandra que significado tenía la sangre riendo me dice que “la madre tierra nos lo da todo, el alimento, la ropa, el aire, todo pero que lo único que nace dentro de nosotras es la sangre menstrual y es lo único propio que le podemos ofrendar.”

Nos devolvemos por el mismo camino, al poco tiempo Alejandra y sus aprendices se salen de él hacia los frailejones, se arrodillan y cortan un par de hojas de cada uno de ellos, no sin antes agradecerle por dejarles tomar sus hojas, que preparadas en una infusión con agua pueden detener la hemorragia cuando se desprende la placenta. Volvemos una vez más al camino y bajamos despacio porque estamos buscando una piedra lisa que marca el lugar en el que Amalur, cuyo nombre significa madre tierra en vasco, nació por accidente meses atrás y en el que hoy venimos a sembrar la placenta al lugar que la vio nacer. Cuando por fin lo encontramos Xavi, su papá, empieza a cavar un hoyo pequeño y poco profundo. Alejandra por su parte extiende el pañuelo con el cuchillo de obsidiana y el incienso, pero esta vez hay otros elementos, dos vasijas de barro una azul y otra roza con un sol amarillo y reluciente en su centro. Se enciende de nuevo el tabaco, Aleja saca la placenta que lleva 40 días conservada en la vasija roja, en una mezcla de sal y aceites, con el humo del tabaco y sus cenizas comienza a limpiarla. Cuando el segundo tabaco suelta sus últimos humos grises los padres, con la pequeña en brazos, quien no se ha removido ni una sola vez, se arrodillan en frente de Alejandra quien comienza a cantar unas palabras en un idioma que no conozco mientras pasa el incienso por encima de ellos, levanta la cabeza por un momento, abre los ojos y de dice a Xavi “estoy llamando a tu mamá en estos momentos”. La placenta es depositada en el hoyo junto con frutas, dulces, flores, un poco de agua proveniente de Chía y también con tabaco, todo esto para ofrendarle a la bebé los dones que han de acompañar a lo largo de su vida. ”La placenta fue creada con las mismas células con las que se creó el bebé, es su gemelo energético, así que cuando nosotros la sembramos es para devolverle esa semilla de lo que somos a la madre y también para que el niño tenga un lugar al que acudir, energética o físicamente cuando se sienta perdido en el camino, es como sembrar nuestras raíces”, me explica Alejandra.

Más tarde en su casa en Cajicá me cuenta que, a diferencia de las parteras tradicionales, ella no va de inmediato a la casa cuando la mamá entra en trabajo de parto sino manda a alguna de las aprendices si la familia lo quiere, de lo contrario los manejan los primeros momentos del suceso porque en los cursos han aprendido a manejar la situación. “Para mí el indicador de que debo ir a esa casa es cuando la mamá ya no habla conmigo por teléfono, porque eso significa que el dolor es mucho más fuerte”, apenas llega a la casa revisa a la madre y abre su maleta de partera, que al contrario de lo que se pueda pensar no solo contiene hierbas y aceites sino también una bala de oxígeno, un estetoscopio, una pesa, varias herramientas de reanimación y un monitor fetal “No sabes e alivio que sienten los padres cuando escucha ese bum bum del corazón del bebé, para ellos significa que su personita está bien y sigue ahí”, por eso es una de las cosas que le piden que haga cuando llega donde la familia.

Sin embargo a pesar de que el trabajo de partería es casi tan antiguo como lo es el mundo, las mujeres que lo practican hoy en día carecen de poder para firmar certificados de nacimiento, “a principio del siglo pasado las parteras podían firmar estos certificados, tenían poder legal, pero desde mediados de siglo de un momento a otro esto cambió y el poder de firmar un nacido vivo solo lo tienen los médicos y las clínicas y no sabemos en que momento eso cambió”, a pesar de que la ley colombiana no prohíbe que ellas firmen los certificados y permite registrar en las notarías a un niño y darle el certificado de nacido vivo si hay dos testigos que juren haber estado al momento del parto, les siguen poniendo problemas para cumplir la ley y hacer legal el nacimiento, “muchas de las familias tienen un notario amigo que los ayuda, sino, el proceso se demora mucho más, aunque se hace”, afirma ella con evidente enfado.

A pesar de esto Alejandra continua entrenando mujeres para que desempeñen esta labor contándoles y mostrándoles que a veces la vida puede colgar de una mirada, pero también enseñándoles a los padres, aprendiendo con ellos y ayudando a más mujeres a traer una vida a este mundo, “siempre que termina un parto me convenzo cada vez más de que las mujeres podemos parir y que el cuerpo de la mujer es muy fuerte y tiene las condiciones necesarias para sobreponerse a este proceso”, finaliza esta partera de ciudad.

Amores espero que lo hayan disfrutado así como yo lo gocé escribiéndolo, aqui les dejo también el enlace de la crónica audiovisual (si, también es mia y de mis otros compañeros.) https://www.youtube.com/watch?v=DOp-EMx4Ft0

Besos

Last Breath Jessica Clare & Jen Frederick

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Regan

Nunca supe lo que era la miseria hasta el día en que fui secuestrada y vendida por estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Dos meses después, me encuentro en un burdel en Rio cuando conozco a Daniel Hays. Dice que está aquí para salvarme pero ¿puedo confiar en él? Todo lo que conozco de él son sus réplicas sarcásticas y su tendencia a resolver cada problema con su arma. También es la única cosa segura en mi mundo, y se que es malo enamorarse de él, pero no puedo evitarlo. Dice que me protegerá hasta su último, pero no se si debo creerle y ni siquiera se si puedo.

Daniel

Por los ultimo dieciocho meses, he tenido un objetivo: Encontrar a mi hermana secuestrada. Deje el ejército, me convertí en un asesino a sueldo y he hecho amistad con varios criminales alrededor del mundo. En cada burdel que asalto o en cada camión de trata de personas que detengo, su rostro es el que estoy desesperado por ver. En Rio encuentro a Regan Porter, lastimada pero no rota y todavía cuerda a pesar de sus semanas en el infierno. Debería dejarla atrás o enviarla a casa porque lo ultimo que cualquiera de lo que nosotros necesita es involucrarse. Pero con cada minuto que pasa, parece que no puedo dejarla ir.

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Esta es la segunda entrega de la Saga Hitman es apasionante y escalofriante en cantidades iguales.

El libro me encantó, la temática no fue ligera (por que ya saben a veces me preocupo de leer cosas muy rosas) pero el universo en el que se mueven los personajes dista de ser cálido y acogedor. Ambientada en las fabelas de Brasil la historia nos lleva a través de la trata de blancas, las pandillas y redes criminales de las que no se salva nadie. Una de las cosas que más me gustó es que a pesar de que los personajes son estadounidenses, el país casi no  aparece en la historia y para mi como latina fue más sencillo imaginarme algunos de los escenarios que aparecen en el libro, porque gústeme o no también los he visto en mis ciudades. Hay escenas sórdidas que revelan una realidad social que la gente desconoce, las personas quemadas en llantas en mitad de un parque infantil, asi que no, nada de flores de colores para los lectores.

Sin embargo el romance fluye naturalmente, a lo largo de las páginas los personajes se van aprendiendo a confiar el uno en el otro y como de la confianza pasaba al amor de forma que nada en su relación se siente forzado, al contrario tuve momentos algo exasperantes donde pensaba hey chica!! Autorregulate!!! pero en medio de las balas, matones y escenas violentas bien descritas hay espacio para los toques cariñosos y los sentimientos a flor de piel. Por lo que sentí el libro tenia una buena cantidad de ficción que no le viene nada mal porque la autora describe las situaciones de tal forma que o tienes el corazón corriendo a mil por hora o sientes los fogonazos de las balas retumbar en los oídos. En cuanto a los personajes ame a Daniel todo el libro (no crean que me enamoro fácilmente de ellos), lo único que me hizo dudar de él es que cual película de Rápidos y Furiosos el hombre era tan indestructible que hasta podía con 3 hombres al mismo tiempo (inserten escepticismo aquí).

Regan  por su parte me dio momentos difíciles a medida que avanzaba la historia, por su puesto entendía de donde venían sus actos y pensamientos porque después de ser violada y forzada a hacer cosas en extremo degradantes, puede ser lógico que su forma de acercarse a los hombres sea a través del sexo, por mucho que este le disguste ahora. Sin embargo fue un personaje tan bien creado que su miedo era palpable a través de las paginas, sus luchas internas y sus resoluciones eran tan cruelmente reales que era imposible que no llegaran al corazón. Me fascinó que fuera una mujer de armas tomar (estoy tan cansada de las protagonistas debiluchas), era inteligente, astuta y sobre todo fuerte, si yo tuviera que vivir lo que ella no estoy segura de que terminaría de una sola pieza, y es por eso que no se ha resignado a lo que otros escogieron por ella y me encanta que aunque crea que su situación no tiene salida sigue luchando.

Qué no me gustó

En general todo el libro es bueno a excepto las habilidades de súper hombre de Daniel, la posibilidad de que él se encuentre a alguien de su pasado legal en las fabelas justo cuando lo necesitaba (poco probable para mi) y el final, no me malentiendan me encantan los finales felices con arco iris y corazones volando, pero después de situaciones tan traumáticas como esas y de ser dos personajes que se encuentran cómodos con las balas, golpes y persecuciones, como terminaron no me convence demasiado. Aún más en lo concerniente a Daniel y la búsqueda de su hermana, no les voy a dar spoilers (aunque me encantaría), simplemente eso no se sintió del todo bien.

¿Lo recomiendo?

Si, esta super recomendado, eso si ya les advertí que tiene algunas escenas muy explicitas, pero no se preocupen no todo es gris y hay algo de humor en él.

Cinder & Ella – Kelly Oram Review

cinder

Hola de nuevo amores!

Vengo con una nueva reseña sobre una de mis autoras favoritas Kelly Oram. Esta es una historia diferentes a las que Kelly usualmente escribe, las emociones son más vividas y para serles honesta llore más de lo que cualquiera de sus libros me hizo sentir.

Ella es una chica ingeniosa y bella hasta que un accidente le cambia la vida (literalmente la pone patas arriba) su madre a la que adora muere en el accidente y Ella sufre una quemaduras muy graves que le dejan grandes cicatrices y quiza lo que me parece más duro es que la deja emocionalmente destruida y una de las consecuencias es que tiene que irse a vivir con su papá que las abandonó hace años, al que no conoce y quien tampoco la conoce y con su perfecta familia con la que se siente como una “monstruosa” intrusa. Por otro lado esta Cinder, que es el polo apuesto a Ella divertido y con una vida igual de complicada pero por razones diferentes, Cinder es una marioneta de los intereses de todos que tiene poco o ningún control sobre su vida.

Este libro me encantó, esta muy bien escrito, es posible identificarse con Ella y sentir una empatía casi inmediata con ella, sin embargo también tiene momentos muy crudos en los que mis tripas literalmente se retorcieron y se me hizo chiquito el corazón. Los personajes son tan profundos, complejos y odiables, ninguno de ellos se salva de sentir cualquiera de estas emociones, ni siquiera Cinder y Ella. Oram trata temas más profundos que no habia abordado en sus otros libros y va más allá del romance al que nos tiene acostumbrados, este es un libro sobre reencontrase con uno mismo y sobre aprender a reconstruir la vida. El bullying que hay en los colegios, la crueldad de los compañeros de Ella y las dificultades emocionales y familiares a las que se puede enfrentar una persona después de un accidente como estos, son los temas principales.

En los personajes secundarios están las hermanastras (sí esta cenicienta moderna viene con hermanastras incluidas) a quienes odié al principio, después solo odié a Ana pero pude entender porque fueron malas, el papá que tiene cero tacto con Ella, Vivían que es adorable en todos los sentidos y Rob quien es o puede llegar a ser el principe azul perfecto, demasiado adorable para su propio beneficio y los miembros de la junta directiva del colegio a quienes les faltó mano dura con muuchas personas, cuando lo lean entenderán porqué lo digo.

Lo que amé:

– La valentía de Ella frente a situaciones que dejenme decirles yo no habría sido capaz de enfrentar, mis respetos para el personaje.

– Uno realmente puede conocer a todos los personajes y entender sus puntos de vista y sus motivaciones, lo bonito es que no solo de conecta con los personajes principales sino también con los secundarios que esta muy bien escritos. (Tuve un conflicto enorme cuando Juliet expusó sus puntos de vista, me parecían taaan validos y aún así seguía pensando que los de Ella también lo eran por lo que no pude reconciliarme con ninguna de las dos en esa situación.)

– El sentido del humor de Cinder, Dios el hombre tiene un ingenio brutal, me rei montones leyendo sus comentarios y lo que le decia a Ella.

– El final que se vuelve angustiante, tormentoso pero cierra muy bonito.

Lo que no me gustó

Cinder es el tipico caballero perfecto d los libros de Oram, me encantan y son personajes maravillosos, pero pone un punto de referencia muy alto, no existen hombres taan buenos y extrovertidos en la vida real. Si la han leído ustedes sabrán a lo que me refiero.

Este es un libro hermoso en todo el sentido, me reí y lloré, es una historia muy bien trabajada y es un cambio maravilloso porque no es tan ligera como las anteriores, no le cambiaría casi nada (la portada es la excepción, no le hace justicia), por ultimo y debo resaltarlo es de los pocos libros que he leído en los que los personajes secundarios, directamente relacionados con el principal, se llegan a profundizar de tal forma que puedas entender a ciencia cierta porque hacen lo que hacen, en este libro ellos nunca se quedan en la parte de atras el tiempo suficiente y eso me hizo amarlos profundamente a una parte de ellos.

SI han leído a Kelly Oram van a amar este libro y si no la han leído háganlo la van a disfrutar!!

Besos y sigan leyendo!

Dearest Clementine – Lex Martin Review

Hola de nuevo!

Leí este libro hace unos meses de pura casualidad, la portada a pesar de ser hermosa no me llamó mucho la atención y el nombre tampoco me decía mucho pero una vez que empecé la lectura no pude soltarlo!

Lex Martin hace la construcción de una muy buena historia con personajes suficientemente carnosos como para amarlos y odiarlos al mismo tiempo, sus protagonistas Clementine (nunca lo habría adivinado) no es la típica protagonista buena y pura de siempre, todo lo contrario, ella fue popular y y lo dejó ir, ha sido besada por más de un chico, ha cometido un montón de errores y su equipaje emocional (que no es poco) , esta rota en más de un nivel y es muy fácil identificarse con ella en más de un aspecto, pero querer estrangularla en otros. Gavin  por otro lado es calor en persona, sexy, divertido confiado pero sobretodo muuyyy paciente (Quiero uno así) aunque pude ser demasiado bueno a veces, es el chico perfectamente real que esperamos que toque alguna vez a nuestra puerta. Su relación se va construyendo a medida que avanza el libro, nada pasa en un abracadabra, por lo que comparten momentos tiernos y muuy calientes que me hacían querer ser Clementine. A medida que avanzan los capítulos vemos como construyen su amistad, por donde nace el amor y sobretodo vemos como Clem va bajando la guardia, pero oigan todo es un proceso!! así que no esperen una declaración de amor de un capitulo a otro y tiene todo la suficiente dosis de misterio para mantenerte pegada a las hojas.

Lex Martin usa un lenguaje relajado, juvenil y divertido que te hace disfrutar demasiado la historia y que te lleva a través de ella sin que se vuelva pesada y sosa en ningún momento, no todas las escenas están cargadas de acción pero te enganchas tanto que quieres terminarla a como de lugar (yo me la terminé en menos de un día)

Puntos claves:

  • Casi todos los personajes tienen una razón de ser para su comportamiento. Casi todos he dicho y no siempre es buena.
  • Amé profundamente a las amigas de Clem, sus mensajes calientes me hicieron reir mucho y sin duda su amor y apoyo la sostuvieron durante todo el libro
  • Van a querer estrangular y golpear a unos cuantos personajes y jamás los van a perdonar, ni siquiera cuando termine la historia, pero asi es la vida.

Esta autora te envuelve en la historia y transmite la emoción, el amor, miedo y frustración en todas las escenas, sin duda lo recomiendo un montón, van a seguir amando a Clem y Gavin y queriendo revivir algunos momentos incluso después de haberlo terminado (Hablo por experiencia) y créanme no todos los libros me hacen querer volver a sus paginas.

Más que una historia de amor, esta va de re encontrase y perdonarse a uno mismo al tiempo que perdonamos a los otros y de que solo tu puedes salvarte.

Mi único contra:

La descripción del libro, casi me hace descartarlo porque me pareció un cliché enorme o mucho de lo mismo, los protagonistas que se conocen y se dan cuenta de que se aman cuando la vida del otro cuelga de un hilo. Nahh es lo clásico y se los juro que esa no es solo la trama de Dearest Clementine.

Aqui les dejo el enlace a goodreads para que lo vean:

Muero por leer los otros libros y conocer más a los personajes que vienen!!

Besos!!

De regreso!!

Hola Queridos lectores!!
Si aun me siguen he decidido regresar con algo más que historias, me he ausentado por un tiempo de mi blog pero regresé con muchisimas ganas de traerles reseñas de libros, historias cortas y mucho más así que no se vayan porque como dicen en mi tierra esto se compone!

Besos!!

Las letras de la guerra

En un “secuestro con permisos quincenales” Alexander Santa un docente atrapado en medio del fuego cruzado de paramilitares, guerrilleros y ejercito enfrentó al monstruo de la guerra en un pueblo llamado buenos aires. 

Aquel día uno de los paramilitares que custodiaban el lugar agredió verbalmente a varios estudiantes mientras jugaban en el parque, Alexander con valentía de acero se enfrentó al paramilitar y le exigió respeto para estos pequeños, el hombre armado y con un traje de camuflado después de mirarlo fijamente se retiró.

Para Alex un docente paciente, como muchos otros, en 2001 el conflicto armado lo atrapó en el corregimiento de Buenos Aires, Valle del Cauca, cuando las autodefensas del bloque Calima decidieron salir de las montañas y tomarse aquel lugar en donde nunca pasaba nada.

A pesar del inquietante frío, contradictorio al Valle del Cauca, que recorre el lugar, luce imperturbable sentado cómodamente en el comedor de su casa, habla con calma, se toma su tiempo para pensar. Nadie nunca imaginaria que detrás de ese rostro impasible se encuentra la huella que le dejó “La masacre de Alaska” perpetrada por las autodefensas del bloque calima que lo obligaría a mantener la frente en alto y la fe en firme para poder reconstruir el pueblo que alguna vez conoció.

¿Cómo era para ustedes los docentes manejar la situación de conflicto que se vivía allá?

En septiembre de 2001, eso era un domingo, ocurrió la primera incursión paramilitar en el centro del Valle del Cauca, estaba al mando el bloque calima, entraron haciendo una masacre que fue la muerte de un inspector de policía y dos muchachos de la zona y lógicamente a uno le invade el terror. Ellos nos dijeron a los docentes que no podíamos dejar de dar clase, que siguiéramos como si no hubiera pasado nada y casi que nos obligaron a estar ahí. Durante mucho tiempo no podíamos salir de la zona sin permiso de ellos, no podíamos irnos. Era un secuestro con permisos quincenales, yo siempre lo he dicho así porque solamente podíamos ir a nuestras casas cada 15 días.

En un principio en la escuela teníamos 150 niños, pero luego ellos y sus padres se fueron desplazando hacia la ciudad, de 150 quedaron de la zona 50 niños en el colegio. Nosotros seguíamos como si no pasara nada, queríamos dar esperanza y fortaleza a los padres que se quedaban, pero teníamos miedo de que le pasara algo a la gente, a pesar de eso tratábamos de darle esperanza a las personas. Nosotros teníamos todo el temor por dentro pero no lo demostrábamos, había que plantársele fuerte a esos hombres. Esa situación duró dos años en los que convivimos con los paramilitares hasta que ocurrió la masacre, “La masacre de Alaska”, ese día mucha gente del pueblo, los que quedaban, se desplazaron a la ciudad.

 ¿Qué fue lo más difícil de ese secuestro con permisos quincenales como lo llama usted?

Lo más difícil era oír “no se puede ir”, uno no sabía si ese “no se puede ir” era para matarlo. Como mucha gente llegaba,  mucha gente desaparecía. Teniamos miedo de decirles “me quiero ir para mi casa hoy, ¿será que puedo?” y ellos respondían que “no, usted se queda hoy”.

No sabíamos si ese “usted se queda hoy” podía ser el último día. Entonces vivíamos con esa incertidumbre de no puedo irme porque me van a matar o no puedo irme porque me van a torturar. Era vivir en esa zozobra todo el tiempo. No saber si ibas a sobrevivir esa semana era lo más tenaz.

¿Cómo era el día a día en la escuela cuando fue la incursión de los paramilitares en el corregimiento?

Bueno iniciábamos clase todos los días normal, si llegaban cinco niños iniciábamos clase, si llegaban dos también. Hacíamos oración y la señora ponía a funcionar el restaurante escolar. Queríamos decirle a la comunidad oigan estamos aquí, tranquilos, pero todo el tiempo estábamos pensando que era lo qué iba a pasar en una hora, en dos horas o que esta gente estaba posicionada en el pueblo. Siempre se mantenían por el colegio armados, vigilando que era lo que hacía uno. En las clases tratábamos de darle a los 150 niños todas las áreas, hacíamos trabajos de investigación con los niños que quedaban  para evadir esas cosas que nos llegaban, porque sabíamos que con esas actividades tanto los niños como los padres se iban a sentir de alguna manera apoyados por nosotros.

¿Había algún tipo de materia o algún tipo de tema que los paramilitares les dijeron no enseñen o les daban vía libre?

No, ellos nunca interfirieron eso. Nunca entraron a tomarse la clase y a hablar de la política de ellos, no, ellos solamente nos advirtieron que no dejáramos de dar clase. Lo que estos hombres primero hacían era ofrecer disculpas por los asesinatos que habían ocurrido, para justificarse solían decir que la gente que había muerto quizá debía algo, pero decían que ellos ahora eran un grupo de reconstrucción, que no iban a hacer nada en la zona. Esa era la historia  para ganar confianza, sin embargo en ese tiempo siguieron los desplazamientos y desapariciones.

Ellos nunca se metieron con nosotros, ni nos coaccionaron a que no habláramos del tema, nos dieron vía libre, pero si era constante la presencia de ellos en el colegio.

¿Cómo concientizar a los niños o cómo manejar el tema de lo que estaba pasando, cómo lo hicieron ustedes?

Nosotros en el momento, voluntariamente en clase nunca hablábamos de eso. Solo les recomendábamos a los niños que no estuvieran muy cerca de ellos, que no los miraran mucho, ni que escucharan las conversaciones. Ser muy cuidadosos. Pero  tocar el tema de lo que estaba pasando en el momento y hablar de las agresiones, dejábamos de lado todo eso.

¿Cuándo volvieron al pueblo las personas que perpetraron la masacre seguían ahí?

No. Sin embargo nos encontramos con un pueblo fantasma, las calles desoladas y ahí empezó el proceso de reconstruir el tejido social que se había roto. Fue un proceso de cinco años muy bueno, yo sigo visitando ese pueblo porque allá dejé muchos amigos y visitarlo es ver como los procesos positivos en Colombia si se pueden, acompañados o no por el estado, pero se pueden hacer.

¿Cómo fue retomar las clases con los niños después de lo que ocurrió en la masacre?

Después de que ocurrió la masacre, del desplazamiento masivo, que muchos se fueran a la ciudad,  muchos niños no querían volver a clase, tenían miedo y los papás también. Por eso desde la alcaldía nos pusieron a los docentes que ya conocían en escuelas cercanas. Fue un reto total, hubo un momento en que el paramilitarismo empezó a disminuir un poco y las comunidades empezaron a retornar a sus pueblos al igual que los docentes, en octubre de 2004 empezó todo y después de un par de meses el pueblo volvía a estar como antes, bueno con los que quisieron regresar. Era iniciar de cero todo que fue un trabajo difícil de decirle a las familias venga, confíe en mi de nuevo, vamos a acompañarlos. Fue una labor de ir de casa en casa diciéndoles mire ya estamos de nuevo acá, estamos acompañándolos, esto está pasando, aquello no volverá a ocurrir. Pero seis meses después de haber regresado ya las clases habían vuelto a la normalidad, teníamos 80 niños matriculados y hasta 2008 que fue el año en que yo estuve, el colegio había superado muchísimo este recuerdo de violencia que tenía.

 Desde lo que vio y vivió, ¿cómo vivieron los niños ese conflicto y todo lo que estaba pasando en su comunidad?

En el marco del conflicto mis clases se convirtieron más en clases de escribir, de comentar su historia. Muchos niños después del conflicto empiezan a reflejar deseos de hacer parte del otro lado del conflicto para poder enfrentar a los paramilitares, hasta 2005 los niños seguían dibujándose, cuando se les preguntaba que querían ser, dibujaban guerrilleros, ¿porqué guerrilleros? les preguntábamos y ellos decían, yo quiero ser guerrillero para enfrentar a los paramilitares, fue muy duro cambiar esa concepción. ¿Cómo se cambió? A través del juego, de las artes lúdicas, del teatro, empezamos a dirigir esos pensamientos hacia lugares mucho mejores, pero gracias a Dios hoy podemos decir que nuestro trabajo de borrar esos pensamientos negativos fue exitoso.

Las escuelas son esos lugares donde la gente busca refugio muchas veces cuando ocurren actos de violencia, ¿cómo se sentían ustedes trabajando ahí, después de que los paramilitares los obligaron a quedarse ahí así no hubiera clase?

Estar allí sin estudiantes era contradictorio, porque decíamos mientras tanto en este momento en Colombia hay muchos niños sin un docente y aquí hay ocho docentes sin niños, esperando. Ese era nuestro pensar, sentíamos impotencia porque no podíamos hacer nada. Nosotros lo que hacíamos era hacer aseo, preparar el material didáctico para el futuro, intentábamos pensar en otra cosa.

¿Y cuando estaban con los estudiantes?

Cuando estábamos con los estudiantes, empezamos a trabajar desde lo lúdico, incluso mientras estábamos acompañados por estos personajes, las niñas bordaban, tejían. Los niños hacían juegos con elementos del reciclaje, ¿cómo mantenerlos ocupados todo el tiempo? Las clases, digamos, no eran tan académicas sino más bien prácticas, creativas, porque era el elemento que utilizábamos para que los niños alejaran esos pensamientos negativos que estaban teniendo.

Nos tocaron varios enfrentamientos de guerrilla y paramilitares mientras estábamos en clase. Entonces eran como todos los niños resguardados en el colegio, en ese momento del enfrentamiento no hablamos de lo que estaba sucediendo, de las bombas que explotaban, sino que los entreteníamos con juegos, teníamos un DVD, entonces los poníamos a ver una película con todo el volumen para distraerlos un poco de los enfrentamientos que estaba ocurriendo allá afuera.

¿Cuál fue el mayor reto como profesional mientras estuvo ahí?

Mi mayor reto fue enfrentar alguna vez a un personaje paramilitar. Estaban alguna vez los chicos en una práctica deportiva en el parque, porque nosotros seguimos utilizando normalmente los espacios como si nada pasara y en un momento determinado uno de ellos, se acercó a los niños que estaban jugando a agredirlos verbalmente, a decirles cosas, entonces yo tomé la valentía, me paré y le dije que los respetara, que eran niños que estaban jugando, que no tenían nada que ver con el conflicto. El hombre solo me miró y se retiró. Entonces para mí fue un reto cómo enfrentar ese monstruo de la guerra que estaba ahí en ese momento, mi otro gran reto fue llenarme de valor, de esperanza, de fe de que todo iba a pasar pronto y de que iba a poder estar ahí acompañando otros procesos, afrontar todo el conflicto y luego acompañar el proceso de reconstrucción de tejido social después del conflicto.